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Del Temor a la Confianza






Al final del post anterior, parece haber una condición para poder realizar el amor perfecto, esto es, sin temor. Sin embargo, el temor es algo tan cotidiano que ¿cómo enfrentarlo y salir bien librado de él? es decir ¿cómo superarlo? ¿el temor nos muestra algo importante de nosotros mismos? Para Heidegger parece que sí, que el temor en cierta medida devela y evidencia una de las realidades del ser humano (Dasein), esto es, que es un ser con la posibilidad de ser afectado, y en ese sentido, mientras no sabe qué le afecte, teme, y cuando conoce lo que le puede afectar, se amedrenta.










"Al principio sólo se teme porque se percibe algo como perjudicial, aunque no se conozca del todo, es algo que se presenta como amenazante con todos los caracteres que esto comprende y que Heidegger enuncia en cuanto tal; ya que si bien aún no está todavía en una cercanía dominable, sí se aproxima. El momento en que ese temor se torna en miedo, es cuando se va evidenciando la imposibilidad de librarse de aquello que amenaza, y se vuelve inminente el momento de estar frente al objeto que tanto se teme; en otras palabras, cuando se acrecienta la cercanía de aquello temido.





A medida que se acerca, se acrecienta este “puede, pero a la poster quizás no”.
Es terrible, decimos. Esto significa que lo perjudicial, al acercarse, en la
cercanía, lleva en sí la abierta posibilidad de no alcanzarnos y pasar de largo,
lo cual no aminora ni extingue el miedo, sino que lo constituye. [1]



Una vez se da el encuentro ante lo amenazante, éste temor se torna en el tener miedo en cuanto tal, ese dejar-se-afectar por la constatación de lo que se acerca y haber descubierto así su temibilidad.



Temer por… es un modo de la disposición afectiva solidaria con
los otros, pero no es necesariamente un tener-miedo con, ni menos todavía un
tener-miedo-juntos. Se puede temer por… sin tener miedo uno mismo. Pero, en
rigor, temer por… es temer también uno mismo. Se teme entonces por el coestar
con el otro, ese otro que podría serle arrebatado a uno. [1] "





En este último punto, podríamos concluir lo que nos ha llevado a reflexionar un momento en el temor, esto es, que el temor que puede imposibilitar un amor perfecto, no es sólo el saberse en la posibilidad de ser afectado por algo que, en ese sentido se puede calificar de perjudicial; no sólo somos afectados por algo que se acerca sino también por algo que nos puede ser arrebato. El temor es aún mayor cuando aquello que nos puede ser arrebato es aquello que es objeto de nuestro amor. Este temor se presenta con mayor intensidad mientras más se ama aquello, porque no se quiere perder.


Este temor queda superado cuando el amor encuentra su base y fundamento en el afianzarse en esa confianza total y plena que con toda la caridad ofrece el otro (el ser amado) cuando extiende sus brazos y nos dice: "aquí estoy, cuenta conmigo".



















[1] Heidegger, Martin; Ser y Tiempo §30


[1] Ibidem



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